Dieta para la primavera

Primavera. La dieta multicolor

En abril y mayo las huertas ofrecen un espectáculo. Los verdes de la acelga o los guisantes se mezclan con las calabazas, los trigueros, las lechugas de todos los colores o los tomates que poco a poco adquieren ese apetitoso color rojo. Por eso creemos que es un momento fantástico para revisar nuestras costumbres dietéticas y, si es preciso, integrar algunas mejoras que, además, nos permitan disfrutar nuestra alimentación.

Los alimentos de temporada son más sabrosos

¿Quieres dar a tu paladar una alternativa a los ultraprocesados? Elige los productos frescos y de temporada. Contienen todos los sabores y (sobre todo, ahora), todos los colores. Efectivamente, la huerta nos ofrece hoy alcachofas, berenjenas, calabazas, lombardas, guisantes y habas, pimientos, rábanos, tomates… para convertir cada plato en toda una fiesta de colores y de sabores. Sin olvidar la fruta, que ahora, gracias al sol, está en su mejor momento.

En la variedad está el sabor

Hay que comer de todo. Nuestro cuerpo necesita todos los elementos: hidratos de carbono y grasas para generar energía, proteínas para los músculos, fibra para favorecer la digestión, vitaminas para prevenir enfermedades y, por supuesto, los oligoelementos. También existe una creencia muy equivocada, según la cual debemos evitar los guisos o los platos condimentados. Hay unas reglas que no debes saltarte nunca: no pasarte con las cantidades, no abusar del pan y limitar las grasas “nocivas”: tocino, embutidos, grasas industriales… Si tenemos en cuenta este principio, confeccionarnos una dieta sana, sabrosa, variada y con los colores de la primavera, es muy sencillo. Solo tienes que elegir y combinar.
  • Por la mañana. ¿Has visto la cantidad de frutas que hay en el mercado? Mezcla naranja, pera, mandarina, plátano… Prepárate una ensalada de frutas y añade un yogur. Además, recuerda que es la primera ingesta del día. Un bocadillo de fiambre o de atún, un par de tostadas con aceite o unas galletas con mermelada te sentarán de maravilla.
  • A media mañana sientes algo de hambre, ¿verdad? Pues no te la aguantes. Es mejor calmarla, y así llegarás a la comida con el estómago menos vacío. ¿Qué te parecen, por ejemplo, unas cuantas fresas o cerezas? O, si lo prefieres, un puñadito de nueces…
  • A la hora de comer, la clave es no dejarse llevar por la gula. Come lo que quieras, pero no te pases en las cantidades. Puedes aprovechar la temporada para hacerte una ensalada multicolor: lechuga verde y morada, cebollas rojas, zanahoria, aceitunas, tomates, atún o sardinas, huevo duro, daditos de pan tostado, queso fresco, nueces, pipas… ¿A que suena bien? ¿Y de segundo? Lo que quieras. De verdad. ¿Te apetece un guiso de carne? ¿Unos calamares a la romana? Pues venga. Mañana comerás carne o pescado a la plancha. Otra opción que te encantará es un plato único a base de legumbres en ensalada o guisadas, o de pasta. ¡Ah! Y, para potenciar el sabor, tienes a tu alcance un montón de variedades: aceite de oliva, limón, una vinagreta de mostaza, naranja o pistachos, o condimentos naturales como el orégano, la cúrcuma, el perejil…
  • A media tarde, la fruta volverá a ser tu aliada. Es divertida, sabrosa, colorida y proporciona sensación de saciedad. Elige la que te apetezca y adelante.
  • Y, por la noche… la única regla es ¡nada de hidratos de carbono! Pero eso no te impide disfrutar de un delicioso revuelto de espárragos, ajo tierno o espinaca. O también puedes saltear cualquier verdura con ajo y jamón. Y, si te apetece, un pescado a la plancha sazonado con hierbas aromáticas.
Es así de simple: elige colores, combínalos, ten en cuenta las reglas (limitar cantidades y grasas “malas”) y disfruta de una dieta sana, equilibrada, divertida y muy apetitosa. ¡Hasta pronto!